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lunes, 28 de abril de 2014

Aves olvidadas: el pelisco, por fin sabemos lo que es.



En la entrada que publiqué el 20/12/2012 sobre el poema del siglo XIII el “Debate en entre Elena y María”, entre las aves que mencionaban aparecían dos que desconocíamos de que especie se trataba, eran el lengulado y el pelisco. Veamos de nuevo el fragmento en el que aparecían, y en el que se detallaba un buen número de aves comunes:

El ruiseñor, que es buen jogral,
aquella corte fue morar;
don açor e don gavilan
en aquella corte estan
don cerrenicalo e don falcon,
don ... imo e don pavon,
el gayo e la gaya,
que son jograles de alfaya,
el tordo e el lengulado
e don palombo torcado
e el estornino e la calandra,
que siempre de amor cantan,
el pelisco e la sirguera,
que de todos los buenos eran

            La verdad es que ya daba por perdido el asunto de identificar a que especie correspondían estos dos nombres, cuando entró en escena el compañero bloguero  Alex Mouchard, editor del blog Historias zoológicas, de temática afín a este, pero sobre temas principalmente argentinos y sudamericanos, y que recomiendo que visitéis. Pues bien, en su incansable búsqueda consiguió identificar la especie a la que se refiere la voz pelisco, en un lugar un tanto atípico, en el foro de la ciudad de Cáceres (que le llevó hasta allí es un misterio). Resulta que en dicho foro alguien contó una historia que todos hemos oído de culebras que se cuelan en las casas para mamar de los pechos de las madres lactantes, el que contaba la historia mencionaba a un personaje de mote “el pelisco”, el autor aclara que es “el pájaro petirrojo, que aquí llamamos “pelisco”, es una diminuta ave, con el plumaje del cuello de un fuerte color rojo anaranjado, nervioso, moviendo su cola levantada de arriba a abajo de continuo, cuya presencia, casi familiar y habitual en estos pagos, no es difícil de observar y ver posado durante la primavera y el otoño, sobre las ramas de algún árbol sea olivo, cerezo, manzano, higuera, peral..., merodeando y moverse inquieto entre la espesura de los frondosos zarzales.”, ahí lo tenemos el pelisco es el petirrojo europeo, al menos en Cáceres, quien me iba decir que el ave que buscaba era la misma de mi propio nick: Raitán.
            Y sobre el lengulado de momento no hay novedades, aunque el hallazgo de Alex me ha dado fuerzas renovadas para continuar, hoy mismo hemos conseguido localizar una pequeña nota manuscrita en el corpus del legado de Miguel Gual Camarena (investigador del comercio medieval en otras cosas) y que ha publicado la Universidad de Murica, la nota, sacada de la edición de Menéndez Pidal del mismo poema que nos ataña dice lo mismo que nosotros: ave desconocida:


  
          Quiero agradecer a Alex Mouchard las molestias que se ha tomado al remitirme el resultado de sus pesquisas.

martes, 1 de octubre de 2013

Las aves en los viajes de Marco Polo: el bagherlac




          Aunque no es una obra ibérica vamos a comenzar un serie sobre el libro de Viajes de Marco Polo titulado: El Libro del Millón de costeras de Oriente: Japón, India, Sri Lanka y el Sudeste de Asia, así como la costa oriental de África. El cuarto libro trata de las guerras que mantuvieron poco antes entre sí los mongoles, y describe también algunas regiones bastante más al norte, como Rusia, editado en 1298, o mejor dicho sobre algunas referencias a la aves que aparecen en él. Fue escrito en provenzal, y hasta el siglo XVI no se editaron versiones en castellano. Fue un libro revolucionario para la época, la cerrada Edad Media, y aunque está lleno de fantasías y exageraciones, tiene un gran interés histórico, etnográfico y científico. Pero vamos a lo que nos interesa: las aves.
            En la parte que habla de Imperio de Kublai Khan, y en el capítulo que describe una región recóndita rodeada de montañas, como el Karacorum o los montes de Altai, llamada la llanura de Bargú, encontramos el siguiente fragmento:

“en su ribera hay una alta montaña donde anidan los azores y halcones; pero nadie vive en esa región, ni hombre ni mujer ni ave ni otro animal, salvo los halcones y una especie de pájaro llamada bagherlac, de la que se alimentan. Esos pájaros son como perdices de grandes y sus patas asemejan las de los loros, su cola es como la de los milanos y se comportan de forma vivaz, por lo que los halcones han de ser muy rápidos para cazarlas.”

            En muchas de las traducciones castellanas del libro de Marco Polo estas aves aparecen con ese nombre sin asignarle un nombre patrón castellano o un nombre binomial, ¿que especie es el bagherlac?  Después de consultar varias fuentes, la que nos ha orientado mejor son los volúmenes del  libro Notes on Marco Polo de Paul Pelliot (editados en 1959, 1963 y 1973). Por lo que dice es muy posible que se trate de la Ganga tibetana (Syrrhaptes tibetanus), especie que cría en la meseta pedregosa del Tibet y en varios lugares del centro de Asia. Además de estar presente en la zona de citaba Marco, hay otros rasgos que coinciden: su vuelo es muy rápido, su patas se parecen a las de los loros por estar emplumadas , y su cola es horquillada, aunque no como la de los milanos, sino como la de las golondrina, como dos grandes apéndices en forma de horca larga.

Por cierto, según Pelliot el nombre de Bagherlac vendría algo así como “perdiz, o similar” de Bargú.

          

viernes, 29 de marzo de 2013

Aves olvidadas: ¿Paviota o gaviota?




            Hace tiempo en otro artículo menté, entre otras aves que citaba Luis Zapate en su libro de cetrería (1583), a la paviota asignando al género Larus, durante un tiempo consideré que esta voz era una errata o un error del autor, que en realidad quiso decir gaviota; cual iba a ser mi sorpresa cuando leyendo el Arcicpreste de Talavera (1438), de Alfonso Martínez de Toledo, me volví a encontrar con esa voz, usada para referirse no a aves sino a mujeres tan vocingleras y gárrulas como las gaviotas, dice el pasaje:

Una destas viejas paviotas arreada a menester toda una plaça con grand rreçaga de mugeres, muchos onbres delante: "¡Fija de puta, Marica, estiende byen esa falda!" A las vezes fazen como por yerro que alçan la falda por mostrar el chapín, o algund poco de la pierna; miran luego, como que la vieron e non se lo cuydava, e suelta la falda e abaxa los ojos de muy vergonçosa; bien sabe, pero, qué faze. Sy por casa anda en saya, faze que se abaxa a tomar de tierra alguna cosa por mostrar los çancajos e grand forma de nalgas con loçanía e orgullo, por ser deseada de aquel que es mirada o a quien tal muestra faze. Por donde, dize un sabidor, Tholomeo: "Sobervia e orgullo siguen la fermosura"; la que es fermosa e de grand cuerpo es de grand orgullo e sobervia acompañada, asý onbre como muger

            Me sorprendió volver a encontrar esta acepción, así que me puse a buscar más paviotas entre las obras clásicas españolas.
            En una obra académica posterior a la referencia del Arciprete de Talavera, Traducción de El Libro de Propietatibus Rerum de Bartolomé Anglicus (1494) de Fray Vicente de Burgos, volvemos a encontrárnosla:

De los huevos de la paviota. Capitulo cii.
Esta ave haze muchos huevos pequeños calientes & pintados & blancos & poco diferentes de los huevos de las anades que son en los rios & arroyos

            Como vemos está última referencia ya nos apunta que es un ave vinculada a los medios acuáticos, otras referencias también lo hacen, y como esta las sitúan al lado de las anátidas, así aparece como ingrediente para una fórmula para hacer un ungüento, que nos describe el Suma de la flor de cirugía (1500), de Fernando de Cordoba.

 Otrosi toma agua de sandias, e de vatas, e de calabaças, e de cogonbros, e pepinos, todo esto destilado por alquitara; e pon a cozer en este agua, quantas enxudias pudieres aver de aves que andan en los rios, asi como de anades, e de paviotas, e de cercetas, e de mancocos, e de semejantes dellas tanto cuegan fasta que mengüen las aguas e finquen los ungüentos como manteca. E con esto unta. E, si no, con todo esto ponle este enplasto: toma una onça de apio e desuelvelo con una libra de leche de asno; e pon en esta leche meollo de un pan callente de adarmaga; e pongelo encima de gota callente e, si fuere en las partes de yuso, vazia la materia; con esto le dad receta de nenufar, e de alcohela, e de violetas, de cada un una onça; de linueza, e de alfofa quarta de onça; e saca de acelgas dos oncas, e cañafistola e magan, de cada uno una onça. E todo sea encorporado en uno e de la decocion e desto le faltan cristeles.
E si el dolor fuere en los lomos, traigan cosigo esta cura:
In nomine Patris et Filii e Spiritu Santi amen. Zazauera zaueta gragutani zarazabel zera griciel grizeguta
            Ya dentro del siglo XVI llegamos a la obra citada al principio, El Libro de cetrería (1583), de Luis Zapate, cita estas aves como presas de varias rapaces:

[ buharros quantos uia y a la mano
cueruo caluo, y milano, {y} pardo y blanco
alcarauan lauanco y como mota
lechuza y pauiota en grande altura
martinete a la escura noche fria ]


[ pueblo altanero y loco y de ruyn pecho
son estos de prouecho para caça
mas le ve, la picaça la grajuela
cuerua y lechuza y buela altaneria
y la cerçeteria y Paviota ]

            Ciertamente, los fragmentos que tenemos no nos especifican muchos sobre que aves concretas son, tenemos que ir hasta 1644, Martínez del Espinar habla de estas aves en el capítulo 33 del Arte de la ballestería y montería:

De la generación de las Paviotas ay muchas diferencias unas blancas mui semejantes a Palomas; otras mayores del cuerpo de un Milano , ù poco menos. Tiene las alas cenicientas y el cuerpo mas claro: la cabeza y las piernas negras. Otras tienen las piernas y el pico mui colorado; y todas tienen los pies palmeados: las alas largas y las piernas cortas. Sustentanse de sabandijas y mariscos del agua, y se zambullen debaxo para pescar estas sabandijas: crian en las orillas del mar, en peñas y rocas altas, en partes que dificultosamente les pueden coger los hijos: son de su naturaleza vocingleras: es de ningún provecho su carne, y pluma.


            No sabemos la extensión del uso popular de la voz, ya que no parece conservarse entre los nombres vernáculos, quizá la voz Pavana que nombre a Larus en Málaga. Tampoco sabemos si fue un error que cometió algún autor, y los demás se copiaron unos a otros (como solían acostumbrar). Una cosa está clara, los diccionarios de la Real Academia de la Lengua Española recogen la voz. En la primera edición (1737) transcriben el textos de Martínez del Espinar tal cual, en los actuales (última edición inclusive) redirigen a la voz gaviota.




Las aves en el Vokabulario de refranes de Korreas 2: Buitres




La lectura de refraneros antiguos en muchas ocasiones nos da pistas del significado de algunos, 
que aunque hoy están en eso, nos resulta difícil explicar como se originaron. Korreas recogió un 
refrán, en su colección de refranes y proverbios,  que está relacionado con el refrán Más vale 
pájaro en mano que ciento volando, incluso puede que este derive del que el autor del  
Vokabulario de refranes recogió, dice así:
 
                             Más vale pájaro en mano que buitre volando.

Hoy puede resultarnos un tanto absurdo este refrán, pero el mismo Eduardo Korreas 
aclara:
              El sentido común es que vale más poco en la mano seguro, que mucho 
              incierto;ó un pájaro cualquiera, que no un buitre volando por asir. Parece 
              que salió este refrán de la volatería, en que es mejor tenerse el halcón en la 
              mano que soltarle á un buitre y andarle volando, que es mala ave y poderosa,
              á matar el halcon.

 
La caza de los buitres fue, antaño, bastante común (incluso el rey se dedicaba a este 
entretenimiento), los cazaban con halcones como los que menciona Korreas, o por 
medio de otra técnica, basada en ponerles cebo en el suelo, y después de artos de comida, 
los mataban a garrotazos o pedradas, ya que no podían levantarse volando de lo pesados
que estaban, por haber comido tanto. En relación a esta técnica, Korreas recogió dos refranes, 
que en su sentido figurado se refiere a poner una trampa a una persona para engañarla:
 
                                               Acudir como buitres al cebo.
 
                                         Cebo de azuelo y carne de buitrera. 
 
Sobre el último proverbio dice Eduardo Korreas:
 
Que el cebo del anzuelo es engañoso como la carne de buitrera, que se 
pone con el lazo para engañar y cazar los buitres y otros animales que 
uno y otro es parecido, conforme al otro: «pan de boda, carne de 
buitrera».

martes, 8 de enero de 2013

Aves Olvidadas: Tifas y Tifillas



            En esta ocasión vamos a tratar de rescatar del olvido unas aves que Diego Fernandes Ferreira cita en Arte de la caça de altanería (editado en 1616), se tratan de la Tifa y la Tifilla.
            El autor las menciona en varias ocasiones en su texto:
 
[por los pájaros pequeños como ruyseñores y tifillas y a los abadejos blancos y negros y mirlas ]

[Pasados los meses de verano y estío, tiniendo nuestras aves ya criados sus hijos, así cigüeñas como garças rubias, martinetes, collareros, zanbrallos, golondrinas, ruiseñores, papahigos, tifas, gaios, abejorucos, torcaces, tórtolas y otras muchas ]

[y esto tanto assí que no se olvidó de las tifillas pequeñuelas ni de las vizvitas, acordándosse de las peñatas, herreros y reatines y de otra grande caterva de páxaros pequeños]

            Lo primero que observamos es que debe tratarse de un paseriforme, pues lo cita entre otras aves de este grupo, como Ruiseñores (Luscinia megarhynchos), Papahigos (posiblemente Sylvia sp), Gaios (Garrulus glandarius) o Vizvitas (Anthus sp.). 
            Los dos últimos fragmentos son los que más no pueden ayudar a la asignación del nombre a una especie o grupo de la taxonomía actual. En el primero de éstos menciona la Tifa junto a los Papahigos (Currucas actuales), pero el segundo cita la Tifilla junto a las Vizvitas (Bisbitas de hoy), ¿aparecen junto a esas aves por azar, o lo hacen por estar vinculas taxonómicamente? En otras ocasiones hemos visto que en general los autores de esa época solían mencionar las especies en base a ciertos criterios prototaxonómicos, por lo que es posible que sean pistas que nos ayuden a la identificación, pero de cual fiarnos si Currucas y Bisbitas son grupos diferentes. La verdad es que en la documentación antigua no hemos encontrado más referencias que nos ayuden, pero si en recopilaciones de nombres aves, que parecen corroborar esta idea. Así en la página www.antoniopestana.es/vernaculos.html, Antonio Pestana asigna la voz Tifa a pequeñas aves nerviosas como las Currucas y las Lavanderas, y da dos nombres concretos recogidos en Cordoba: Tifa de los figos y Tifa de las uvas. Estos dos nombres parecen designar a aves del primer grupo (las Currucas) que tienen hábitos que las pueden vincular a las higueras y vides (recordemos que otro nombre que se les da es Papahigos), por lo que es más que probable que se traten de estas aves. 


       En cuanto a las Tifillas, creemos que se trata del género Motacilla (al menos en el texto de Diego Fernandes), ya que en el tercer fragmento las vincula a los Bisbitas (de la familia Motacillidae), y como vimos los nombres populares que se conservan vinculan Tifa también a las Lavanderas. En el Diccionario de los nombres vernáculos de Aves de Francisco Bernis (1995) aparece Tifina para el género Motacilla, lo que apoya nuestra tesis.
     

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Aves olvidadas: Frailecillos, Avefrías y Gallos (de mar)



Es muy común que en el proceso de normalización de los nombres de aves (u otros organismos) se produzcan equivocaciones, que una vez consolidados tienen difícil solución, así es que, en muchos casos, se adopta un nombre para un ave, que aun siendo uno de los que la denomina también se aplica para otra especie de un grupo diferente, un ejemplo, la voz Charrán se aplica a las especies del género Sterna, que son aves marinas relacionadas con las gaviotas, pero en Asturies, por ejemplo, se usa, en una zona concreta, para nombrar a un Cettia cetti, paseriforme vinculado a los carrizos. El caso del que nos vamos a ocupar tiene más miga que el anterior, ya que el nombre adoptado fue traducción del nombre taxonómico latín, el resultado de esta traducción fue un nombre que ya existía para otra especies distinta.
Cuando la Sociedad Española de Ornitología publicó en 1954 el Prontuario de la avifauna española, incluyó la primera lista patrón de las aves españolas. En esta adoptan la voz Frailecillo para Fratercula arctica, a través de la traducción directa del nombre científico establecido por Brisson en 1760, sin tener en cuenta que en la tradición ibérica había un ave con ese nombre; un ave, por cierto, bastante separada taxonómicamente de Fratercula, se trata de la que ellos nombraron Avefría europea (Vanellus vanellus).
La voz Frailecillo para nombrar a Vanellus vanellus aparece ya en 1495 en el Diccionario español latino de Nebrija, como sinonimia de Avefría, el texto dice:

Fraylecillo: el ave fría

También se cita como presa de las rapaces en el Libro de cetrería de Luis Zapate (1583)
         
[y con buena uianda palominos
auiones pequeñinos y cercetas
flayrezillos negretas]

[esta aues la picaça y la cerceta
el truello la negreta el flayrezillo]


Más tarde es  Martínez Espinar quien lo cita en Arte de la ballesteria y monteria (1644):

De la Abutardas, Sisones, Gangas, Ortegas, Alcarabanes, Zarapitos, Fraylecillos, y Chorlitos

Es más, el autor además de describirla nos habla de la etimología del nombre:

[Ay otras aves menores que estas [se refiere a los alcarabanes], y de diferente color: la capa es negra, y el pecho es blanco, parece habito de fraile Dominico: en la cabeza tienen unas plumas largas como plumage, que las hermosean, y unos los llaman Fraylecillos; otros auesfrias, que no quiero cansar al lector con ellas, ni tienen cosa particular que se diga.]


Parece ser que el nombre perdió uso, en favor de Avefría, y apenas encontramos referencias actuales que citen a Vanellus vanellus como Frailecillo o similar, sólo lo encontramos como Frauliño en la Extremadura que hace frontera con Portugal, y como Fraret en el dominio del Catalán (debido al mismo motivo, es decir plumaje negro en espalda y blanco el resto, aparece Fraile y Frailecillo para nombrar a Himantopus himantopus, Cigüeñuela en las marismas del Guadalquivir).
No obstante, el olvido de la forma Frailecillo para V. vanellus no parece que haya sido hace mucho tiempo pues en las ediciones de los años 60 del Diccionario de la Real Academia de la Lengua asignan Frailecillo sóla a “Avefría”, y en los 90 asigna las dos especies.
Entonces si la Avefría era Frailecillo, al Frailecillo, ¿cómo se le llamaba? La verdad es que no era un ave muy conocida, de ahí que se le pusiese un nombre adaptado del latín, que, por cierto, Brisson puso por los mismos motivos que la voz castellana para Vanellus, por el plumaje con "habito de flaire Dominico".
La especie marina no aparece en los tratados viejos, ya que en muchos casos son escritos por hidalgos de tierra a dentro, y este ave es de mar adentro. No obstante, existen varios nombres (recopilados en la actualidad) que se le dan en la costa norte, y que lo vinculan con el Gallo. Así en Asturies todavía hay quien lo llama Gallu en varios puertos de la costa central; en Galiza es Galo mariño en A Coruña, y Galo do mar en Lugo, incluso en Portugal la voz normalizada es Papagayo do mar. No sabemos muy bien porque el símil con el Gallo doméstico, quizás por los vivos colores de su pico, o quizás sea por otro motivo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Aves olvidadas: El Budalón



            Los tratados de cetrería del siglo XIV mencionan a un ave de la que apenas nos ha llegado algún rastro de su nombre, se trata del Budalón.
            Sabemos por los escritos de ese siglo que se trata de un ave de rapiña, que según López de Ayala (1386) “se ceban de ratones et de tales cosas que se crían en la tierra”.  El mismo autor cita a esta especie en dos ocasiones, en “Libro de la caça de las aves”, la que acabamos de transcribir más la que sigue:
                                                                                                   
[otrosy en quanto pudieres escusa de tomar
con tu açor cueruo carnjçero. car es mala
prision nin budalon por que rascuña mucho
& escarmientanlos.]

No obstante, tenemos una referencia más antigua, la que nos da Juan Manuel en “El libro del caballero y el escudero” (1326):

[Otras ay que caçan et son caçadas, asi commo los budalones et los alforres et los aguilochos et todas las aves de su natura, et lechuzas et mochuelos et carabos et cucluellos; et todas estas caçan biles caças, et en vil manera]

            Con los pocos datos que tenemos no podemos hacer una asignación linneana precisa, Bernis en su “Diccionario de nombres vernáculos de aves” (1995) lo asigna a Busardo ratonero (Buteo buteo), una de las rapaces más comunes en la Península Ibérica, y que se alimenta principalmente de micromamíferos; no obstante, podrían ser otras especies como los Milanos (Milvus sp.), el Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) u otra especie de pequeño tamaño.

      Aunque, Bernis se empeña en vincular a esta las que dan a las aves de los géneros Buteo y Milvus, tales como Buzacu, Bobanu, Bubanu y Bubarru en Cantabria, Buchato, Buxato y  Buzaco en Galicia y León, éstas tienen, segun Defayes (Origine des noms des oiseaux et des mammifères d'Europe, 2000), un origen vinculado al frances buse (del que viene el Busard actual francés, Buzzard en inglés y el importado recientemente Busardo que da como norma SEO); por contra la voz que nos ocupa está vinculada al latín buteo. Los documentos antiguos nos dan algunas pistas sobre esta asignación, así  Alfonso de Palencia en “Universal vocabulario en latín y romance” (1490) da rasgos de su conducta carroñera:

Buteo es aue que se mantiene delo que se quita al açor o al falcon enlos logares do entra como el buho que tambien se dize buteo.
    
Tenemos que decir que el nombre científico Buteo (como vimos antes) en España es el denominado Busardo ratonero, pero la voz original latina no asigna esta especie, el latín buteo-onis: ave rapaz, para unos es el Cernícalo (Falco sp.) y según otros el Halcón gerifalte (Falco rusticolus), lo que está claro es que parece que los latinos lo vinculan a los halcones, dice Plinio el viejo, en Historia natural (año 77):

[Ibi et buteo accipitrum generis in honore mensarum est, item vibiones; sic vocant minorem gruem.]

O lo que es lo mismo:

[Allí [en las islas Baleares] el buteo, de la clase de los halcones, también ocupa un buen lugar en las mesas, igual que los vibiones; llaman así a una grulla de tamaño pequeño.]
       

        El uso en España de la voz Budalón (esté o no vinculada a Buteo) lejos de la asignación que daba Francisco Bernis, no está clara, sin poder asignar a que grupo concreto de rapaces pertenece, no encontramos ante un ave olvidada.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Aves olvidadas: Algunas curiosidades del Alción



Aunque esta voz hoy en día asigna a varias espeices del género Alcedo, los documentos que aquí presentamos la vinculan a las acuáticas (entre ellas las gaviotas y anátidas). Sobre el uso del nombre, es posible que estuviese restringido al ámbito académico, herencia de las lenguas clásicas.

           El Bocabulario del humanista de Palmireno define:

Alcyon, la Paviota
            Luis Zapate en su Libro de cetrería (1583) nombra como presas del Halcón, vinculado a las anátidas, gaviotas y garzas:

[pato y cerceta.
Gallina y gallineta. Alcion pauiota.
Garça blanca y garçota. y de vn almete
la parda y martinete.]
           
Otra referencia a este ave que nos separa de la asignación a Alcedo athis, es el relato que nos da Fray Luis de Granada (1583) así lo explica en Introducción del símbolo de la fe sobre la creencia en el mundo clásico que el Alción era capaz de predecir el tiempo atmosférico, hecho que aprovechaba para el desarrollo de la cría:

[Pues no es cosa menos admirable la que San Basilio y San Ambrosio cuentan de una avecilla que se llama alción, en la cual quiso el Criador mostrarnos más a la clara la perfección de su providencia, y cómo en ninguna cosa falta. Para esto dio a esta avecilla una inclinación de hacer su nido en el arena junto a la mar, y esto en medio del invierno. Pues ¿qué remedio para que no lo ahoguen las ondas de la mar, cuando anda alterada? Alguno pudiera decir que se descuidó en esto la providencia, pues dio inclinación a esta ave que pusiese los huevos donde no podía conservarlos.]


            Feijoo (teólogo y filósofo) pondría en duda en su Theatro crítco universal (1728) ponía en duda esta creencia:

[Alcyón. No tengo por impossible que la ave llamada Alcyón presienta el tiempo sereno, pues vemos que alcanza a lo mismo el instinto de otros brutos, pero me ocurren no pocas, ni leves dificultades para creer lo que cuentan los naturalistas, que, previendo los dias que ha de estar el mar tranquilo, se aprovecha de ellos para el coito, para el parto, para la incubación, y para la educación de sus polluelos. La primera, porque catorce dias de tranquilidad, que señalan los naturalistas que más liberales están para este efecto, son mui corto plazo para todas aquellas operaciones, en las quales la naturaleza observa más largos periodos en todos los demás animales que los que caben en tan breve espacio de tiempo. La segunda, porque el alcyón podrá presentir el tiempo sereno de la región donde vive, mas no de otras distantes, y el mar, por la continuidad de sus aguas, muchas veces está inquieto, pongo por exemplo, en esta orilla donde se goza serenidad, en fuerza de la agitación que dan a sus ondas los vientos o uracanes que se revuelven en alguna región remota. La tercera dificultad se funda en la gran variedad y discordia con que hablan de esta maravilla los naturalistas. Unos dicen que pone el nido, y pare sobre las ondas, Pendentibus aequore nidis, como cantó Ovidio, lo que parece increíble; otros, que en la última extremidad de la orilla. Unos señalan catorce dias, que es la sentencia más común, otros, siete y otros, nueve. Unos colocan los dias alcioneos, y parto de las alciones cerca del solsticio hiverno, diez, o doce días antes de Navidad, pero Columela los retarda hasta el mes de marzo.]

viernes, 9 de noviembre de 2012

Aves olvidadas: Chirlando de Chirlomirlos y Charlas




            Un verbo que está bastante en desuso es Chirlar, que según los diccionarios del XVIII (aun hoy aparece) es hablar atropellada y ruidosamente.
Revisando el Cancionero de poetas antiguos que fizo é ordenó e compuso é acopiló el judino Johan Alfon de Baena, el cancionero más antiguo conocido del castellano publicado hacia 1445, encontré la referencia a este verbo para describir el gorjeo de algunas aves, dice la canción, en dos partes diferentes del texto:

[Comereys çumo de bledo
Con cucharas de buxedo
Rebuelto con palomina
Non medre la golondrina
que assy chirla en alamedo]


[E vos corro la curuxia
Syn ffalsia
Pues non sabedes mostrar
Desnodado en el chirlar
Ave ffrya.]

            Otro texto de 1610, Exhortaciones a la perseverancia de Juan María Gómez, vuelve a usarlo:

Salga el cántico como saliere, que tan uno es lo que el jilguerillo canta como lo que chilla la cigarra, lo que chirla el ruiseñor como el chillido del grillo.


            Viene al caso todo esto debido a un ave que encontré leyendo un libro de refranes de 1549, Refranes y proverbios en romance de Hernán Nuñez, dice el refrán:

Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar,
siquiera venga, siquiera no, chirlos mirlos tengo yo.


Vuelven a aparecer los chirlomirlos más tarde, en 1678, en Lírica poética de Vicente Sánchez:

Señor Francisco Montero,
usted hacer cuenta debe,
que es Montero de Espinosa,
y que hoy andar le conviene
a caza de chirlos mirlos,
cuando mirlados requiebre
a esas monas afeitadas
de trasgos y damas duendes

Parece ser que este proverbio forma parte de un cuento tradicional, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua de 1729:

Refrán que trahe su origen de la ficcion de una muger, que queriendo desembarazarse de su marido, le persuadió fuesse a buscar chirlos mirlos, fingiende ser cosa de importancia, y en que podía grangear mucho

            Lo que parece claro, ante los ejemplos, es que un chirlomirlo es algo que no vale nada, el Diccionario de la Real Academia de 1925 dice:

Chirlomirlo: [...] 2. Cosa de poco alimento y sustancia / 3. Sal. tordo

            Esta última definición es la que nos lleva contexto que nos interesa, según el diccionario, chirlo define a algún ave del género Turdus, que tomó ese nombre quizás por alguna onomatopeya. La voz sigue (o siguió hasta hace poco) usándose para nombrar al Mirlo capiblanco en Málaga (según Antonio Tamayo en la Lista de aves de la provincia de Málaga publicada por SEO-Málaga en 2007) y Granada (en Diccionario de los nombres vernáculos de las aves de Granada, Pérez-Contreras, J.P.; Arellano Ferrer, M.; González Cachinero, J.M. & García Martínez, A. (2005) en la   Revista Digital “Práctica docente” www.cepgranada.org).
Por otro lado, en el Nomenclador ornitolójico español y latino. Osea nombres españoles y latinos sistemáticos de Abes de Simón de Rojas Clemente y Rubio (principios del siglo XIX) vincula chirlo con una asignación sospechosa, Hirundo apus (actual Apus apus: vencejo). Digo sospechosa, ya que esta obra (inédita, aunque analizada por Bernis, en el volumen  II del Ardeola (revista de la Sociedad Española de Ornitología) de 1955) tiene muchos fallos de asignación, no obstante, podría ser una asignación correcta, pues el reclamo de este especie es una especie de chirrido o chirlido.
Volviendo a los túrdidos, hay otra voz vinculada: charla. Encontramos una primera referencia en el  Libro de cetrería Luis Zapate (1583):

cugujada estornino tortolilla
tordo charla abuuilla y tambien toma
esmerejon paloma, en cataluña
me dezian que a la vña las auia.

            También Diogo Fernandes Ferreira  la cita en Arte de la caça de altanería (1616):

 porque los ruiseñores, tórtolas y mirlas, y otros pájaros de que ellos se mantenían antes se habían pasado a África, entonces constreñidos de la necesidad se salen a los campos, a nuestros gorriones y tordos y zorzales, chorlitos y charlas, los quales vienen de la parte del norte a invernar a nuestra España


            Parece ser (según el Diccionario de nombres vernáculos de Bernis) que la voz charla se asigna a Turdus viscivorus (Zorzal charlo) en Murcia, Andalucía, Extremadura, Madrid y Segovia, podemos decir que es una asignación extendida por lo menos en la mitad sur del territorio.
Otra voz cercana es Charlo, que es la elegida por SEO como nombre patrón para T. viscivorus, tiene una distribución más pequeña, aparece en Cáceres y el Alto Aragón, por cierto, no entendemos por que se escogió ésta última, en vez de la más extendida charla.