Aunque en la mitología griega Atenea se la
simbolizaba como una lechuza u otro búho, lo que explica, por ejemplo, algunas
creencias que aun siguen arraigadas entre nosotros, como la relación de los
búhos con el saber, debido a que Atenea era la diosa de la sabiduría, también
era la de la vida y la muerte, de ahí el vínculo con la muerte que aun se le da
en nuestros pueblos a este grupo de aves, no obstante, sobre Atenea y los búhos hablaremos más adelante, en
otro capítulo, hoy vamos repasar las historias de Nyctímene y Ascálafo dos
personajes griegos que, cada uno por un motivo u otro terminaron transformados
en lechuza.
Nyctímine, que en griego viene a
significar “la de la noche” o “la nocturna” (νυκτι:
noche, esta raíz también aparece, como ya vimos en la sección del
origen de los nombres científicos, en la voz latina asignada al Martinete, Nycticorax o cuervo de la noche), era hija de Epopeo, que por aquel momento era
rey de Lesbos. Parece ser que, como siempre en los mitos griegos, Nyctímine
yació con su padre, unos dicen que a la fuerza y otros de por voluntad propia,
sea como fuere, cuando el mal ya estaba hecho, la chica guiada por una gran
vergüenza se escapó a los bosque de Lesbos, para escapar de su padre, Atenea al
ver en el apuro en el que estaba Nyctímine quiso ayudarla, y la convirtió en
lechuza, por eso, según los griegos, salen las lechuzas por la noche, cuando
nadie las ve, por pura vergüenza; la voz de la lechuza, que es como un quejido,
son los llantos de la apesadumbrada Nyctímine.
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Nyctímine en el momento de su transformación después de yacer con su padre |
Si a Nyctímine la transformaron para
ayudarla, a Ascáfalo lo convirtieron como castigo, por ser un chivato. Ascálafo,
era hijo de una ninfa del Estige y de
Aqueronte. Cuando Hades (dios del mundo de ultratumba) secuestró a Perséfone, Zeus dijó que debía liberarla para que
volviese junto a su madre. Hades aceptó con una condición, que Perséfono no
hubiese comido nada en su estancia en Hares (el reino de ultratumba). En
principio no había comido nada por lo que debía dejarla marchar, es cuando
entra en escena Ascáfalo, que vivía en el ultramundo, y declaró que había visto
a Perséfone comer unos gajos de granada, por lo que Perséfone hubo de
permanecer junto a su “marido”. La madre de Perséfone, Deméter, la pagó con
Ascáfalo transformándolo en lechuza, condenándolo a vagar por siempre en las
sombras de la noche. Me pregunto yo, ¿
acaso no es un agravio comparativo el que a Nyctímine la transformasen, para
ayudarla, en lo mismo que a otro para castigarlo? Estos dioses, están locos...
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